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martes, 7 de junio de 2011

¿podemos estar en dos sitios a la vez...? ¿... y podría un gato estar vivo y muerto a la vez?


En principio parece una pregunta un tanto absurda: ¡por supuesto  que no! ¡nada puede estar en 2 sitios a la vez! sin embargo, según la Física Cuántica, un objeto está simultáneamente en varios sitios a la vez, y sólo define su posición concreta cuando lo observamos.  ¿y qué tiene que ver que lo observemos o no? ¿no es absurdo? pues parece que no, porque por increíble o raro que parezca, este hecho se cumple y se ha comprobado ya en partículas de pequeño tamaño, como por ejemplo los electrones (véase por ejemplo el experimento de la doble rendija, del cual ya he hablado en otra entrada del blog). Así, un electrón está  en muchos sitios a la vez hasta el momento en que lo observamos (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!) De hecho, esta característica tan peculiar no es exclusiva de la posición de un objeto, sino en general de cualquier magnitud que podamos medir.  Es lo que en el Mundo Cuántico se conoce como "Principio de Superposición de Estados", que lleva a cosas muy curiosas como por ejemplo a "La paradoja del gato de Schrödinger",  que consiste en lo siguiente: Se encierra un gato en una caja con una poción venenosa que tiene un 50% de posibilidades de romperse y por tanto de ser bebida por el gato y morir. Así, el gato puede estar vivo y puede estar muerto. Pero la física cuántica va definitivamente más allá, y predice que el gato está vivo y muerto a la vez, y solamente se definirá por una de las 2 opciones cuando observemos dentro de la caja. ¡Así de simple y así de complicado! 



domingo, 17 de abril de 2011

Heisenberg tenía razón

Según la Física Cuántica, no es posible conocer al mismo tiempo la posición y la velocidad de un objeto con una certeza absoluta: cuanto más sé de la posición, más imprecisa es la velocidad y cuanto más conozco la velocidad menos sé de la posición del objeto. Así, un electrón se mueve dentro del núcleo atómico al cual pertenece  a una velocidad cercana a 1/3 de la velocidad de la luz, simplemente por el hecho de estar dentro de un átomo de un tamaño medio de 0,0000000001 m. Como véis, nada es lo que parece ser. Si eso ocurriera así en nuestro mundo de objetos de gran tamaño, sería como si una  bola de billar empezara a moverse por el mero hecho de ponerla  dentro del triángulo que se usa para posicionar las bolas...increíble pero cierto!